NI AQUÍ, NI EN NI EN NINGÚN SITIO Contra las macroenergéticas, los megraproyectos y el mundo que los necesita
NI AQUÍ, NI EN NI EN NINGÚN SITIO
Contra las macroenergéticas, los megraproyectos y el mundo que los necesita
Otra vez de tantas, empresas de múltiples lugares del mundo quieren destrozar el territorio que habitamos, no sólo en Cantabria, sino a lo largo y ancho de la Tierra. El Capitalismo agota los recursos fósliles expoliando y degradando la naturaleza para su interés. Interés que se basa en la construcción y mantenimiento de un mundo de dominación, de explotación, de acumulación de riqueza, un mundo de obediencia y sumisión que se mantiene gracias a la violencia ejercida por el Estado. Este, que gestiona el capital a través de la democracia, hará lo imposible por mantenerse en pie, y una de las necesidades básicas para mantener su status quo es la energía. Necesita producir en masa para abastecer no sólo nuestras necesidades, con las que hacer negocio, sino toda una estructura de producción y consumo. Para sustentar fábricas, empresas, multinacionales... en las que somos explotadas, machacadas horas y horas para enriquecer a la clase dominante, quienes poseen todos los medios de producción. Necesitan de energía para mantener sus escuelas autoritarias, sus cárceles, sus centros comerciales y comercios donde las explotadas entremos a consumir, cuanto más mejor.
¿Por qué estamos en contra de las macroenergéticas?
Estamos en contra de los molinos eólicos, de las plantas de biogás, de las centrales nucleares y de todos aquellos proyectos que ataquen el medio natural porque el capitalismo no vela por nosotras ni por el mundo que habitamos. Busca mantenerlo y destruir lo suficiente para poder seguir sacando beneficio.
Por ello le da igual dónde ubicar todos estos proyectos, les importa poco colocarlo cerca de poblaciones o en medio del monte, le da igual que se extinga x especie animal o vegetal. Si el mundo sigue funcionando, sacan beneficio y se siguen manteniendo en sus poltronas, todo va bien.
No estamos en contra únicamente de estos proyectos, estamos en contra del Capitalismo y del Estado que lo gestiona y lo sustenta. La democracia hace y deshace con el espacio público lo que considera para preservar sus intereses. Este no está para nuestro uso y disfrute en libertad, está para transitarlo según sus leyes, sus acuerdos y decisiones y si no vendrán sus policías para denunciarnos, detenernos y encarcelarnos. Si defendemos nuestros territorios, la naturaleza y nuestros intereses como explotadas les tendremos enfrente para reprimirnos.
No queremos estos proyectos ni aquí ni en ningún sitio porque no queremos este sistema de dominación y por ello nos oponemos a que sigan destruyendo allá donde piensen que es buen lugar para plantar sus novedosas industrias energéticas. Por ello, no sólo nos oponemos en Cantabria, también en lo ancho y largo del Estado Español y del resto del mundo. Nos parecen pobres los argumentos que se llevan útilizado desde hace un tiempo hasta aquí por parte de algunos sectores de que los eólicos hacen "feo" en sitios tan bonitos como Cantabria, o que afectan directamente a la salud de las personas. Debemos afilar la crítica a estos macroproyectos y escarbar para descrubrir cual es la raiz de estos problemas. Insistismos: el Estado y el capital. Creer que son necesarios molinos o plantas de biogas en otros territorios, por cierto ya saturados, pero no cerca de casa, implica mantener el problema y ser cómplices del expolio que se está llevando a cabo. Con esto no desmerecemos los esfuerzos y aciertos que están teniendo los colectivos vecinales y asambleas que está luchando a capa y espada por no dejar destruir sus territorios.
Creemos también, que es necesario hacer crítica de todos esos partidos y políticos de turno que se están paseando por las movilizaciones, por las convocatorias, intentando apropiarse de luchas en las que nos vemos afectadas las explotadas. Los políticos, sea cual sea su signo, defienden y forman parte de la clase dominante. Crean leyes para el beneficio de esta clase, y si están apareciendo no es más que por sacar rédito de nuestro sufrimiento. A la vista está que se defienden ciertas zonas de C antabria y, sin embargo, otras son declaradas zonas de sacrificio porque encuentran suculentos beneficios económicos. Pero no sólo se lucran ellos, también los bancos y multitud de empresas, como es evidente.
Por ello consideramos que debemos luchar en la calle, entre iguales. Haciendo uso de la acción directa, entendida como la resolución de cualquier conflicto sin intermediarios, enfrentado estos sin que nadie se interponga e intente hacer de nuestro sufrimiento una bandera con la que sacar beneficio y ganar en su interés. Que sea la horizontalidad, el apoyo mútuo entre iguales, la solidaridad ante los problemas en los que estamos inmersas las explotadas y la honestidad nuestra guía en la lucha. Por esto y mucho más gritamos con fuerza:
¡Macroenergéticas ni aquí ni en ningún sitio!
¡La lucha está en la calle y no en el parlamento!
* Artículo publicado en el boletín Briega nº66 en junio de 2025.

