El Cabildo de Arriba de Santander. Una historia tan común de especulación urbanística

Primeramente se degradan los servicios básicos, aquellos que posibilitan satisfacer las necesidades básicas del vecindario. De todo esto unx se entera porque los medios de comunicación, paralelamente, despliegan la alarma de inseguridad y peligrosidad. Más o menos al mismo ritmo y discretamente, los grandes grupos inmobiliarios compran las propiedades que pueden. Sin embargo, necesitan de algo más para concretar sus planes de negocio. Ahí es donde entra el papel del circuito cultural y el lavado de cara correspondiente, que genera la subida del precio de la vida y provoca una expulsión de los habitantes con rentas más bajas. En efecto, el barrio está a punto de ser rehabilitado, es decir, comercializado.

 

Una historia tan común como la del Cabildo de Arriba de Santander. En el punto de mira esta temporada, habiendo perdido dos de sus edificios históricos más antiguos el pasado 2 de Octubre. Todo ello, bajo un clima de espera a la modificación del PGOU, requisito necesario para levantar los nuevos proyectos comerciales. Un nuevo solar más para la promotora inmobiliaria Anjoca, que acumula solares en esta zona santanderina y que aguarda en esta espera junto al ayuntamiento de Santander para seguir procediendo con las remodelaciónes urbanísticas pertinentes.

 

El que entonces fue un arrabal medieval, probablemente el primero, perdió parte de su historia en el incendio de 1941. Muchos años después, en 2007, tras un proceso de deterioro ya en marcha, tres personas murieron en la cuesta del hospital en el nº14. Aunque según el ayuntamiento de Santander, los esfuerzos en evitar situaciones como esta ya estaban en funcionamiento, fue sólo después cuando el de la situación de los edificios y el de la realidad social del barrio se llevaron a cabo.

 

El Plan Especial para la recuperación del Cabildo de arriba nace en 2013 bajo esta justificación de evitar que se repitan tragedias. Con este plan, se continúa con la desaparición de la memoria histórica arquitectónica. Según algunas fuentes, un 20% menos del poco que le queda a dicho territorio urbano. La pasada anulación del PGOU está impidiendo que este plan de rehabilitación pueda prosperar. Es decir, lo que parecer ser el caballo de troya de la turistificación y comercialización del barrio permanece en puntos suspensivos.

 

El papel de los medios ante esta realidad social:

 

Si generalmente la propaganda pro-gentrificación une a todas las ramas ideológicas y periodísticas, cada cual con sus distintos matices, en este caso no se puede decir lo mismo. La complacencia de periódicos como Europa Press y El Diario Montañés contrasta con la labor del periódico El Faradio, que siempre ha puesto cara a las personas afectadas por la especulación urbanística, ya sea en el Cabildo de Arriba o en otras zonas de la ciudad y de la región. La información aportada es valiosa para contrarrestar ese romanticismo altruista de la propaganda administrativa e intitucional en materia urbanística. Sin ir más lejos, no sabríamos que los edificios derribados el pasado mes de octubre no se echaron abajo con el total consentimiento de todos sus propietarios, puesto que la presidenta de la extinta asociación de vecinos se enteró por la prensa sin que nadie le comunicara nada.

 

El trabajo social como colaborador en el proceso de rehabilitación/comercialización del barrio:

 

Poco tiempo después a los sucesos de 2007 se lleva a cabo una inspección social; Nombres, teléfonos, direcciones, procedencia, número de menores, habitabilidad interior, forma legal por la que se ocupa la casa… Todo un proceso de allanamiento de la intimidad que desemboca en una valoración social que determine si la forma de vida del vecindario del Cabildo de Arriba es normalizada o presenta rasgos de “patología social”

 

Una de las conclusiones es que existe una minoría marginal (transeuntes bajo techo, prostitutas, hacinamiento, insalubridad…) que aun así es muy visible y conforma la imagen que se tiene del barrio. De ahí la necesidad de “ “rehabilitación de la actividad comercial en la zona como prioridad” Teniendo en cuenta que la prostitución forzada y el tráfico de drogas no se va a solucionar sino únicamente desplazar allí donde no sea tan visible, habría que preguntarse de qué lado está el trabajo social y qué papel juega dentro de procesos de violencia urbanística como éste.

 

Anjoca; Uno de los agentes rehabilitadores de esta historia.

 

No es que esté de moda hablar de turistificación en cada proceso de rehabilitación de un barrio. Es que, junto a joyerías, barberías, galerías de arte, edificios de la administración, cadenas de ropa etc, que ya existen por lugares aledaños a este barrio vecino callealtero se habla de la posibilidad de la construcción de un hotel en uno de los solares adquiridos por dicha promotora.

 

Anjoca es un grupo empresarial con presencia en todo el territorio nacional y activa en tres continentes. La promoción inmobiliaria es su cometido y las viviendas residenciales y vacacionales uno de sus platos fuertes. Sin ir más lejos, el complejo turístico llamado “tanger city center” en la ciudad marroquí, compuesto por viviendas de lujo, hoteles 4 y 5 estrellas y centros comerciales, es parte de su actividad.

 

Otras prácticas para inspirarnos ;

 

En Barcelona, por el año 2000, los habitantes del barrio de la ribera, conjuntamente con los okupas, decidieron tomar un espacio amenazado por la especulación urbanística y construir así un vergel en medio de la gran urbe con árboles frutales, un huerto comunitario, bancos, una tárima para espectáculos, canchas de fútbol y básquet. Durante 2013, en medio de Estambul, la oposición a la creación de un centro comercial en el parque Geri se convirtió en un estallido popular que se extendió a otros ámbitos de la vida. En el barrio rebelde de Lavapiés, desde 2016 y con un 2017 de actividad, la asamblea stopHotel denunciaba la gentrificación del barrio oponiéndose a la construcción de un hotel y reclamando el espacio anterior gestionado por el barrio llamado “solarpies”.

 

Pero no hace falta irse tan lejos. En Torrelavega y desde hace años un espacio recuperado, tal y como lo llaman quienes lo habitan, permanece con palets coloreados, plantas medicinales, una vidriera donde compartir libros, una pantalla de cine dónde proyectar documentales y películas, y otros muchos detalles que sólo se pueden apreciar visitándolo. Se trata de un solar abandonado en medio de la calle argumosa de esta ciudad. Es el espacio argumosa.

 

Son sólo algunos ejemplos de todo lo que se puede hacer por un barrio sin necesidad de proponer alternativas mediadas por las instituciones y de oponerse a la especulación urbanistica sin necesidad de aceptar las condiciones de degradación creadas de antemano. El Cabildo de Arriba es una historia tan común como la de cualquier barrio céntrico de ciudad que no encaje en los planes de convertir la ciudad en un centro comercial a cielo abierto y para impedirlo nos queda la imaginación y las ganas de permanecer juntas.