Invitación al debate sobre Domesticación de la vida

En el siguiente debate queremos tratar el tema de la domesticación de la vida y los efectos que genera en nuestra existencia cotidiana. Creemos que este tema es importante porque es un engranaje imprescindible del sistema de dominación y explotación, y nos hace ser menos libres. No suele hablarse demasiado de ésto, quizás porque nos incomoda reconocer nuestras contradicciones. Además tenemos la impresión de que muchas personas de entornos politizados no se sienten aludidas cuando se habla de este asunto. Por último, creemos que el reencantamiento de la política institucional (tema de nuestro primer debate) es una forma de domesticación política, pero la domesticación va más allá, y a éso vamos.

Entendemos la domesticación como el proceso que nos moldea, de la cuna a la tumba, con el objetivo de convertirnos en piezas funcionales para el modelo social actual. La familia, la escuela, el puesto de trabajo, las redes y medios de comunicación, el sistema jurídico-penal, la institución sanitaria… son algunas de las principales entidades que nos domestican. Las técnicas varían pero el objetivo es el mismo y consiste en fomentar valores, hábitos y opiniones que refuercen el modelo actual de relaciones, y reprimir los que lo cuestionen. Si la libertad es la vida, la domesticación creemos que es solo supervivencia, una forma de muerte en vida. Al domesticarnos nos alejan de la naturaleza, la nuestra propia, y nos convierten en seres sumisos, obedientes y, en muchos casos inconscientes de nuestra propia domesticación. En este proceso perdemos gran parte de nuestra creatividad, espontaneidad y ganas de vivir libres. Las élites europeas han dedicado mucho tiempo y esfuerzos a domesticar a sus súbditos en territorio propio y ajeno (colonialismo) para hacer mas fácil el control social. Algunos aspectos de esta domesticación los reconocemos en el culto a la mercancía y al consumo, la ética del trabajo, la aceptación de la meritocracia y la obsesión por la seguridad, la asepsia y la propiedad privada. En nuestro entorno la felicidad, la estabilidad y la seguridad son sinónimos de tener trabajo, casa y medios para consumir.

Vivimos en una sociedad domesticada y sentimos que los deseos han dejado de pertenecernos, ahora son los del mercado. La nuestra es una sociedad bastante enferma, estresada y cansada, que nunca tiene tiempo para nada (¿para vivir?). El proceso domesticador trae consigo individualismo, alienación, sumisión, depresión, hábitos obsesivos, narcisismo, problemas de identidad… y nos empuja hacia el camino único de la obediencia. Por eso creemos que podría ser interesante plantear un debate sobre la domesticación de la vida, la nuestra por ejemplo, pero también las de nuestro entorno. Y para tratar de que este debate sea lo mas enriquecedor posible, os proponemos algunos puntos o cuestiones sobre los que reflexionar, escribir si es posible y debatir, aunque se pueden añadir otros.

 

¿En qué aspectos de nuestra vida reconocemos los efectos de la domesticación?

¿Es completa la domesticación en nuestro entorno social?

¿Qué sentido puede tener la lucha contra la domesticación en un mundo mayormente domesticado?

¿Hasta que punto están domesticadas nuestras ansias de libertad, de experimentación, de lucha?

¿Por qué permitimos que la domesticación vaya colonizando nuestras vidas?

¿Qué experiencias colectivas (o individuales) parecen interesantes de cara a deshacernos de la domesticación?

 

Valencia, febrero del 2018

 

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